lunes, 21 de noviembre de 2011

Oslo


Poco hay que explicar, teniendo en cuenta que el título deja claro de qué va esta entrada. Este fin de semana, cuatro decidimos hacer una escapadita a la capital noruega, que en noviembre no habíamos hecho ningún viajecito, ¡y eso no puede ser!.

Empezaré diciendo que el viaje comenzó de forma interesante. Bus medio vacío, y en su interior un vagabundo (¿cómo habría pagado el bus?) que iba al baño cada 10 minutos (tenemos varias teorías, pero nadie sabe aún con seguridad qué hacía ahí dentro. Una dice que lo escuchaba vomitar, pero eso significaría que lo hizo 8 veces en 1h y media, ¿cómo seguía en pie?). Afortunadamente para nosotros, se quedó en Göteborg y las 4h y media restantes de viaje fueron tranquilas y cómodas.

Entrar a Oslo por la autopista es precioso. Estás como en una montaña (creo recordar xD) y a la izquierda se ve el mar y las diferentes islas del llamado fiordo de Oslo (no, no es un fiordo de los espectaculares, esos están en el oeste, pero se le llama así), así como la ciudad en sí. Es un paisaje que puedes estar mirando 10 minutos sin pausa y no cansarte, por desgracia, no pude hacer ninguna foto buena.

La ciudad en sí es una pasada. Edificios modernísimos por todas partes, cuya combinación de cristales e iluminación te deja con cara de tonta, y a su vez también hay muchísimos edificios antiguos llenos de encanto, así que darse un paseo por allí es un gustazo.

El puerto es también una delicia. Lo encuentras nada más pasar el ayuntamiento. Te sientas en algunas escalerillas, observas el hipnótico mar (al menos el sábado lo era), las montañas, los barcos, y de fondo teníamos a un músico callejero tocando el saxo, ¿para qué pedir más?



Estuvimos en el Akershus Castle, construido má o meno en el 1300. Es una visita bonita porque entras como en un pequeño pueblecillo medieval allí al lado del centro de Oslo y puedes entrar al museo/castillo y darte un recorrido, que no tiene nada emocionante, pero tiene su encanto verlo por dentro.

Paso de poner demasiadas fotos, que están en facebook, y por ejemplo el edificio del ayuntamiento no es del todo bonito, todo hay que decirlo. La ópera también es espectacular, sobre todo de noche, yo no sé qué fijación tienen los escandinavos con las óperas, pero se esfuerzan al 200% al construirlas para que queden asombrosas. En definitiva, que la ciudad tiene bastantes cosas que ver (aunque yo reconozco que no vi demasiado), y con el Oslo Pass se puede ir gratis a casi todos los museos y visitas y viajar también gratis en el transporte público.

Ah, me veo en la obligación de resaltar lo curiosos que son los metros escandinavos. Bueno, sólo he estado en el de Copenhague y en este de Oslo, pero no hay verdadera necesidad de comprar el billete, no hay controles, es decir, no hay que "picar" como en otros metros, ni tampoco he coincidido con revisores en las veces que me he montado. Tú vas a la estación, coges el metro, sales, y ale, tengas o no el ticket. Supongo que es una prueba gorda de la diferencia entre la sociedad de por aquí arriba con otras.

Por supuesto, no podía pasar por alto el tema de los precios en Noruega. A ver, para que os hagáis una idea, cuando ves el precio de algo en coronas noruegas y quieres saber su precio en euros, tienes que dividir por 7. Por ejemplo, tengo junto a mí el ticket de una cena: una pizza mediana -> 89 kr. = 12€
2 menús cheeseburguer (simple) medianos en Burguer King: 110kr (22kr son de impuestos) = 15€.
Me dio por mirar en las máquinas expendedoras del metro (chocolatinas, zumos, bolsitas de golosinas, chicles... lo típico) y, si mal no recuerdo, nada costaba menos de 25 kr (casi 4€) y había cosas de hasta 45 kr (más de 6€). Y así podría pasarme horas poniendo ejemplos de lo forrados que están los noruegos.
Teniendo en cuenta que la corona sueca se divide por 9, tras este fin de semana Suecia parece un lugar hasta barato, increíble...

Y hasta aquí la entrada sobre Oslo, en definitiva recomiendo ir a quien pueda permitírselo y aprovechar al máximo para ver todo lo posible, porque se ve que están muy por encima de nosotros en varios aspectos.

martes, 18 de octubre de 2011

Semana turística

Realmente no sé si alguien sigue leyendo esto pero... el resfriado me ha puesto en modo trabajadora así que voy a actualizar el blog un poquito.

La semana pasada, concretamente el miércoles, decidimos ir a Göteborg a ver qué tal. Sinceramente, la ciudad tiene sus cosillas, pero teniendo en cuenta que es la segunda ciudad de Suecia, me esperaba mucho más. Diría que lo mejor del día fue la visita al museo de arte, pues digamos que tenía alguna exposición... inquietante. Creo que lo mejor que tiene la ciudad es la opción de salida nocturna (o eso parece) y la agenda de conciertos.

Más tarde, el sábado, visita a Lund y Helsingborg (aun
que a ésta fuimos básicamente para visitar el Ikea, ¡un verdadero Ikea sueco!).
Debo reconocer que si bien estuvimos unas tres horitas en Lund, me encantó, tiene ese toque medieval que le da un encanto brutal, es preciosa :) . Dejo algunas fotos, aunque no son gran cosa, pero de verdad que merece la pena andar por sus calles.


Helsingborg está pendiente de ver en condiciones, porque yo al menos sólo vi las afueras de la estación, pero no tenía mala pinta.





Por desgracia estas dos semanas hasta principios de noviembre va a haber que dejar a un lado las fiestas y escapadas, que toca ponerse a hincar codos para trabajos y exámenes (sí, aunque parezca mentira los Erasmus también tenemos que hacer algo de estudio). ¿Qué sera de noviembre? Pues no lo sé... pero hoy he estado pensando que mañana (día 20) hará dos meses que estoy aquí, y me quedará el mismo tiempo para volver a casa, y si bien no tengo prisa... pensar en la cena de Navidad (¡comida de verdad!), en el turrón, y en el invierno sevillano, cuyo frío es equivalente al que estamos sufriendo aquí ahora... no me disgusta nada la idea de que llegue el momento :D

lunes, 10 de octubre de 2011

Efectos de la Erasmus

Desplazarte más en bici que andando.
Cogerle el gusto al té.
No salir nunca de casa sin gorro/guantes/algo para cubrir el sillín de la bici.
Ser feliz cuando hace sol.
Pensar que hace buen tiempo si el termómetro oscila entre los 12-15 ºC.
Fliparlo si el termómetro oscila entre los 15 y 20 ºC.
Poner la calefacción del baño antes de la ducha.
Tener paquetes y paquetes de fideos instantáneos.
Fregar siempre después de usar.
Saber que siempre tienes que estar prestando atención a Facebook.
Tener dificultad para decir algunos términos en español porque el inglés ha tomado el control de tu lengua y cerebro.
Soltar palabras en sueco.
Ir por el super buscando siempre las ofertas.
Aprender a brindar en... ¿7? idiomas distintos.
Aprender a decir "hola" y "adiós" en otros tantos idiomas.
No ponerte el pijama hasta justo antes de dormir porque siempre puede haber alguien que llame a tu ventana aunque sean las 2 o las 3 de la madrugada.
Tener la mente abierta ante hechos inexplicables y desapariciones de objetos.
Matar mosquitos y arañas gigantes día sí día también.
Sorprenderte si ves a alguien con una cerveza de más de 3'5º.
Descubrir que cuando dicen que Suecia tiene la tasa de suicidio más alta, es por algo.
Llevar la procrastinación a niveles extremos y consolarte sabiendo que los demás hacen lo mismo.
Aprender que las máquinas con esa forma rara que resultan servir para hervir agua te salvan la vida día sí día también.
Indignarte si tienes que ir a clase más de 5h a la semana.
Acostumbrarte a tener lunes, martes-viernes, sábado, sábado, sábado, sábado y domingo.
Que te hagan una mini-entrevista y fotos para salir en la revista de la universidad.
Tener tu casa pero pasar en ella el mismo tiempo que en la de otros, y que tu tercer hogar sea el Maxi.

Y podría seguir la lista pero no me siento en absoluto inspirada, esto era más por actualizar el pobre blog.
Espero que la próxima entrada sea para contar experiencias en Lund :D

domingo, 18 de septiembre de 2011

Copenhague.


Cuando un miércoles te dicen "oye, ¿vamos mañana a Copenhague?" no te queda más opción que aceptar la propuesta. Y menos mal que decidí apuntarme, porque el viajecito fue corto (de jueves a viernes noche) pero intenso. Empezamos con llegar a la estación 5 minutos antes de que salga el tren, compramos los billetes, y cuando vamos al andén nos dicen que ese tren ha sido
cancelado, y en su lugar vendrá un bus. Vamos a esperar al bus, y viene la mujer a decirnos que llega tarde (genial, pues eran las 15:00 y la idea era ir a un concierto a las 20:00) y que va a comprobar si podemos ir en otro tren (pagando la diferencia, claro). Gracias a la labia, tono de buenas personas y cara de estudiantes sin dinero, ¿conclusión? ¡cambio gratis!. Tras 2h y media jugando a las cartas en el suelo del tren, porque iba así como que petado, llegamos a Copenhague. Ya de por sí el ver los vagones con decoración que había por las vías te anima.


Llegada, abre el mapa, regístrate en el hostal (que más que un hostal parece un hotel de 5 estrellas: foto ). Oh, sorpresa, son las 19:30. Visita fugaz a Christiania y luego al concierto, que ya había empezado cuando llegamos. Estuvieron bastante bien Birdy Nam Nam (a pesar de ser franceses xD), aunque se me hizo corto. Oh, se ha acabado el concierto, ¿qué hacer? Vuelta a Christiania ( para quién no sepa qué es: wiki ). Qué decir de este peculiar sitio... visita obligada, es increíble, aunque por la noche da un poco de respeto, todo hay que decirlo xD. Tras un rato, vuelta al hostal, y un par de horas después, a dormir, ¡que queda un viernes de turismo!

Así fue, desde las 10 de la mañana hasta la noche andando por todo el centro de Copenhague y por la zona de "costa". Debo reconocer que la ciudad me ha encantado, no sé porqué pero me recuerda a Barcelona (por algunas zonas). A lo mejor eso influyó en mi criterio xD.
Algunas fotillos:


El parque de la última foto tiene el césped más perfecto que haya visto, creo. Qué gustazo tumbarse allí, y qué depresión al compararlo con los parques que conozco en España xD.
Bueno, por la tarde otra visita a Christiania y vuelta en el bus (que no perdimos por 4 minutos).

Veo que se me va a hacer raro volver en Navidad, pues cuando pisamos Halmstad me invadió esa cálida sensación de estar en casa :). En definitiva, que pienso volver a Copenhague durante este año, sin dudarlo un segundo, muy recomendable. Eso sí, no volveré a ir en tren y volver en bus, pues mi bici sigue en la estación de tren esperando a que vaya por ella, 4km de agradable paseo me esperan hoy...

¿Por lo demás? Tranquilo ritmo de clases como siempre, tranquilidad en el estudio... demasiada quizás. Mucho visitar casas y horario vampírico los últimos días, mucho plan en gestación (¿Laponia en octubre?¿Lituania?¿Oslo?), mucho de todo lo bueno :). Ah, excepto de frío, que estas últimas noches estábamos en los 6, 7 grados. ¡Alegría!

martes, 30 de agosto de 2011

¿Tiempo libre?¡Qué va!

Llevaba unos días sin actualizar esto y no precisamente por falta de lo que pone en el título, más bien llamémoslo pereza. No recuerdo qué ha pasado digno de mención desde el día 26, a parte de diluvios varios, más franceses, más alemanes, más españoles, más diluvios, más compras, de cumplir diez días aquí, de personas con toallas en la cabeza y de clases. Ah, claro, eso, las clases. Ayer asistí oficialmente a mi primera clase en la universidad de Halmstad, Swedish I. No os voy a decir que sea fácil, según el profesor el sueco está a caballo entre el inglés y el alemán, más complejo que el primero y siendo una versión simplificada del segundo, pero cuando tienes que pronunciar sus palabras (y más, siendo de Andalucía) no sabes ni cómo lo estás haciendo.

Hoy tuve la primera clase de Scandinavian history and society I, cuyo horario se solapa con las clases de los martes de sueco. Aún siendo la introducción, ha sido aburrida. Afortunadamente, para los que tenemos el problema de solapación de horas, el profesor nos ha dicho que no es obligatorio ir a las clases y que con la bibliografía de la asignatura nos podemos preparar el examen sin problemas, sólo tenemos que asistir obligatoriamente a los seminarios, y hay dos. ¿Qué significa esto? Que sólo tendré que ir presencialmente a 3 (o 4, aún no está claro) clases a la semana. Tres horas de sueco entre lunes y martes, y no sé aún cuántas de inglés... ni los días. Pero no lo veo mal, tiene pinta de que va a ser un año tranquilito, aunque tendré que sacar fuerza de voluntad (si vuelve de sus vacaciones algún día) para preparar las dos asignaturas restantes en casita.

Hoy he comprobado lo que es ir en la bici con lluvia. Tortura, es lo único que puedo decir. Sobre todo porque aquí ya las máximas no llegan a los veinte grados, y las mínimas bajarán esta semana hasta los ocho. Y cuando me he bajado de la bici empapada para coger el móvil y hacer una foto, me ha costado la vida encontrarlo porque apenas sentía las manos. Sí, estoy escribiendo esto a treinta de agosto, mola, ¿eh?. Será cuestión de acostumbrarse :)

viernes, 26 de agosto de 2011

French day

Con el título se puede describir a la perfección como fue mi jueves. Por la mañana asistimos a una especie de reunión para informarnos a los estudiantes extranjeros de diversos temas. Esperaba que fuese en algún aula gigantesca o cosas así, pero se trataba de una sala con stands y tú podía ir a donde quisieras a informarte de lo que te interesase, por lo que a pesar de madrugar, la cosa fue rellenar una encuesta e irse de allí. Seguidamente acudimos a la Student Union y obtuve por fin mi carné de estudiante de la universidad :D aunque mi cara en la foto es bastante extraña xD.

Más tarde tuve mi primera comida en un McDonald's sueco, al que fui con tres franceses muy majunos (entre estos y mi compañero de casa volveré hablando buen francés y todo), precios bien, comida bien (acostumbrada a España, me encantó que hubiese una mesita donde podías coger tú las servilletas, pajitas, sal, pimienta y pequeños tarros para echarte ketchup de un tirador), peeeero... hay que pagar 5 coronas para entrar al baño (calculo que son unos 50 céntimos), ¡aún siendo cliente!.

Después de volver a casa y descansar un rato (que falta hacía) fui con mi compañero de casa al super que está en la universidad, que sólo me quedaba una cerveza y había que reponer. Volver a casa, prepararse, y a las 21:00 cena francesa en casa de uno de ellos. El comienzo ya fue de lo más curioso, éramos 12 personas, y había dos mesas en la terracita/porche con todas las sillas, platos, cubiertos y demás, incluidas cuatro velas que daban un toque de lo más romántico. En el interior, una bandera francesa, los anfitriones cocinando al ritmo de Bob Marley, y cuando empiezan a traer los entrantes... comienza a chispear. Creo que se pudo batir el récord de "oh shit" en dos minutos entre todos los que estábamos allí. Hubo que llevarlo todo dentro y hacer algo de malabarismo con las mesas para meterlas en la casa también, pero bueno, al final se consiguió y tuvimos que conformarnos sin velas ni bosquecillo alrededor. Ensalada, queso gratinado en un trocito de pan, algo que llevaba patatas pero no sé qué era, muslitos de pollo con miel o algo así, y tarta de manzana. La cena duró como dos o tres horas, todo muy bueno y al final en el estómago no entraba nada más.
Posteriormente nos enseñaron a bailar la Madison (aquí una muestra un poco...) y nos fuimos a una fiesta en la casa de al lado, pero no puedo decir que durase mucho porque me pesaba el estómago de la cena y estaba muerta de cansancio.

Poco más, no paré en todo el día :) hoy está esto soleado y con unos 23 graditos que dan gusto, así que luego saldré a hacer algunas compras, que el lunes empiezan las clases y necesito un libro para las clases de sueco.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Lidl!


El día de ayer también fue movidito. Por la mañana me levanté temprano para ir a "registrarme" en la universidad, aún a ciegas sobre dónde tenía que ir y cuándo. Afortunadamente, durante el desayuno mis compañeras de piso me recordaron que esos datos estaban en la carta de aceptación que cada uno recibe de la universidad mucho antes de venir, por lo que pude echarle un ojo y quedarme tranquila.

La presentación no estuvo mal, la coordinadora nos dio información general y nos registró en las asignaturas. En aquella sala volví a encontrarme a la sevillana del tren, y conocí a un malagueño que vive en la casa que veo desde mi ventana, debo reconocer que se me hizo extraño hablar en español xD. Poco después la paisana me descubrió la ubicación del Lidl, más barato que el supermercado junto a la universidad y más cerca, así que ya sé dónde iré cuando quiera hacer compras (¡encontré una tortilla de patatas!).


Por la tarde fuimos al centro de Halmstad, por fin pude verlo, tenía muchas muchas ganas. Fueron un par de horas por allí (tampoco es muy grande) en las que la principal misión era conseguir un chubasquero para mí, y lo hice. Me compré un poncho.
Dato curioso: el escudo de Halmstad tiene tres corazones. Pues bien, esto hace que por cada calle de la ciudad encuentres los tres corazones, o uno, sea donde sea, barandillas, carteles, paredes, etc. Voy a dejar algunas fotos que hice por este motivo y, de paso, alguna del centro, que merece la pena verlo.

No era muy tarde cuando estábamos de vuelta en Strandparken. Ah, por el camino vi algo que marcará un antes y un después en mi estancia aquí. Imaginad que vais por el carril bici y os adelanta un señor vestido de ciclista, con patines, y que se da impulso con palos de esquí.

Poco más ocurrió hasta la noche, cuando mi compañero francés me invitó a ir a una casa cercana donde iban a estar unos cuantos. Mi aburrimiento era máximo así que acabé yendo y pasando un buen rato, porque puedo asegurar que no tiene precio ver a otros europeos tarareando y bailando el Aserejé y La Macarena, haciendo bien los pasos (que ni yo recordaba). Además, uno de los chicos era americano y me recordaba muchísimo a Marshall de How I Met Your Mother.

Hoy no sé muy bien qué haré, no apetece demasiado salir con la bici y arriesgarse a que te pueda llover en cualquier momento.
Ah, cosas sobre los suecos: los mosquitos aquí son más tontos. No es coña, ya me he encontrado dos en la casa y no se mueven a no ser que les toques, de hecho anoche había un mosquito gigante en el baño y lo intenté guiar hacia la ventana con el palo de la fregona, pero como tenía que darle para que decidiera moverse, acabé matándolo sin pretenderlo xD. Segundo, si vais a un supermercado en Suecia, no hagáis el tonto como yo y entreguéis la identificación y la tarjeta, ellos te ponen la maquinita y tú simplemente metes tu tarjeta, el pin, y ale. Por último (creo), aquello de que no amarran las bicis... es cierto. En el centro la mayoría de bicis estaban sueltas, muchas de ellas en mitad de una calle o contra farolas y así, es increíble la seguridad (aunque en la residencia, por desgracia, seguridad poquita).

Helu.

lunes, 22 de agosto de 2011

Compras, compras



Hoy el día ha sido algo más movidito. A eso del mediodía fuimos a ver si conseguíamos un par de bicis, pues está claro que vivir en Strandparken sin una bici o medio de transporte es...
impensable. Esperando en la puerta de la tienda, que estaba como en un sótano bajo un bloque de pisos, aparece el dependiente y nos pregunta de dónde somos: "Spain, France" y se vuelve a ir. Cuando llega el momento de que nos atienda (porque no paraba de entrar y salir gente), habla a mi compañero de casa en francés, y a mí en español, toma políglota xD. Tras otro rato mirando bicis, le pido ayuda y me dice que pruebe una que había por alli, 500 coronas costaba. Salgo de la tienda y me doy una vueltecita con ella por cinco minutos, pensé que algo le iba a fallar, pero no. Así que bici comprada junto con luces y candado, en total 600 coronas (osea, poco más de 60€). Posteriormente, ya con nuestras bicis, emprendemos el camino al supermercado (MAXI).
Allí pasamos un buen rato inspeccionando productos, unos muy caros, otros a buen precio. Compré un pack de cerveza de aquí, de Halmstad, era el más barato y tenía 3'5º (ninguna cerveza superaba esa cifra).




Una vez hecha la compra (más de 300 coronas en total, vamos, más de 30€), hubo que aventurarse a ir en las bicis, cada uno con una bolsa que no había dónde poner, y no pesaban precisamente poco. Pasé los 10-15 minutos más largos del día, la bolsa en el manillar, yo haciendo contrapeso con él para que la bici no se fuese a la mierda, la bolsa dando en la rueda y rompiéndose... pero llegamos vivos, y la cerveza también.

Poco después descubrí que ponerse en las sillas del "jardín" durante la tarde hace que casi casa persona que pase o te vea te salude con un amable y alegre "Hi!" aunque no te conozca :).
No ha ocurrido mucho más durante la tarde y noche, había una fiesta un par de casas a la izquierda pero escuché una canción de reguetón puesta de fondo y... no.

Mañana tengo que ir a la universidad para "registrarme", se supone que los de intercambio conoceremos a los profesores y nos darán información varia, pero no he encontrado forma de saber a qué edificio tengo que ir ni a qué hora, por lo que intentaré plantarme allí sobre las 9 y preguntar como una loca, ya que es algo obligatorio y puedo meterme en un problema si me lo pierdo, así que... ¡deseadme suerte!

Ah, esta es mi habitación:



Desde Suecia: Helu de Halmstad (:3).


domingo, 21 de agosto de 2011

Strandskatan


No vengo a poner otra entrada kilométrica, sólo a dejar unas fotos que hice hoy en la playa de Strandskatan. Metí los pies en el agua y parece soportable, a ver si hace un buen día con sol para aprovechar y darse un baño...

Primer despertar en Halmstad.

Abrir los ojos a las 6:47 a.m y ver que es de día ha sido lo que me ha hecho recordar que estaba durmiendo un poco más al norte que de costumbre. Me he levantado sobre las 11:15 y he escuchado unas voces extrañas en el salón, dando por hecho que serían las dos compañeras alemanas que aún no conocía. Tras decidirme a salir de la habitación y explicarles quién era, me he unido al desayuno y hemos estado un rato charlando, muy majas, tal como me dijo el landlord. Poco después se nos ha unido el compañero que faltaba, francés, y el desayuno se ha alargado más de una hora.

Estas chicas parece que llevan aquí más días por lo que nos han ilustrado con algunas cosillas. Como que por ejemplo hay que tener mucho cuidado porque los robos son habituales, oséase que nada de dejar las ventanas abiertas y no subir demasiado a menudo las persianas de la habitación porque algunos se dedican a mirar si hay algo de valor dentro (y yo que pensaba que esto sería segurísimo xD).
Por otra parte, parece ser que el año pasado el tiempo fue bastante jodido aquí. Ojo al dato: el día que más frío hizo en el mes de OCTUBRE el pasado año fue... -15 ºC, y el día más frío del invierno (creo recordar), -25 ºC. Ahora es cuando estoy segura de que no voy a recibir ninguna visita, jajaja.
Al parecer el landlord da bicis gratis, viejas que él mismo arregla o algo así, por lo que al ir a hacer el papeleo y pagar alquiler y fianza le he preguntado, pero no le quedan :(, y tampoco puedo ir a la ciudad porque la tienda está cerrada (es lo malo de llegar un fin de semana), así que salvo que quiera andar aproximadamente 5km para ir y 5km para volver, creo que no podré hacer mucho turismo hoy, ni comprar. Espero ir a la playa por la tarde, que está al lado, pues tampoco quiero quedarme todo el día en la casa.

En cuanto al precio de las cosas, todo es tal y como había leído antes. Una botella de vodka cuesta 29€, y la cerveza tiene menos graduación que de normal (si he entendido bien xD). Además, al parecer son más raritos de lo que pensaba con el tema de entrar en bares y pubs, los hay que para entrar tienes que tener unos 23, o 25 años... y para los más comunes, 21. Por lo que no sé cómo me lo voy a montar este año, habrá algunos sitios para menores de 21 pero... bueh, habrá que ir viéndolo sobre la marcha.

¡Ah!, al parecer el año pasado en septiembre llegó a verse la aurora boreal en Halmstad, mi cara cuando me lo ha dicho la alemana ha debido ser un poema xD ojalá haya suerte este año también. Y suerte necesito que me deseéis, al parecer por aquí hay muchos animalillos, incluidos zorros, que alguna vez se han metido en las casas para robar comida y han deambulado por las habitaciones xD, está claro que no tiene pinta de que vaya a aburrirme demasiado viviendo aquí.

sábado, 20 de agosto de 2011

Llegada.

Cuando te dicen que tienes plaza para irte un año de Erasmus a Suecia te pones a gritar, a dar saltos, a decírselo a todo el mundo, pero no te lo consigues creer. Yo no me lo he creído hasta esta mañana cuando miré por la ventana y reconocí el Turning Torso (foto), siendo consciente de que éste se encuentra en Malmö y que estaba mirando por una ventanita al país que será mi hogar durante los próximos diez meses (creo que entonces me costó respirar durante cosa de 1 minuto xD).

Básicamente creo el blog para no repetirme contando anécdotas y, sobre todo, para recordarlas, que ya se sabe que a cierta edad la memoria es muy traicionera.

El caso, el viernes 19 salí de casa, en Sevilla, a eso de las 19:20. 24 horas más tarde estaba pisando por primera vez el suelo de Halmstad, y en todas esas horas (que no han sido cortas), puedo decir que me he dado cuenta que la experiencia Erasmus empieza en cuanto sales de casa: la simpatía y sonrisa de la señora que tenía al lado en el vuelo a Barcelona, el conocer a alguien que se dedica a algo que parece una utopía y que me quite cuatro horas de soledad vagando por el aeropuerto (qué dramatico ,¿no?), el sentirme cual deshecho social cuando a las ocho de la mañana estaba durmiendo al aire libre en el mismo aeropuerto y unos alemanes me tomaban el pelo, el coger mi primer vuelo con destino fuera de España, guiarme por el aeropuerto de Copenhague para llevar las dos maletas y la mochila del portátil y comprar el billete de tren adecuado, el pensar que había hecho algo mal porque el tren no llegaba y estar a punto de meterme en el que no era, entrar en el correcto y hacer un cambio en la estación de Malmö que parecía físicamente imposible, el que con dos palabras el revisor del tren me pregunte de buen rollo si soy española y se pase todo el trayecto siendo super amable, el conocer a alguien que está ido de la cabeza pero es feliz, el encontrar a alguien que viene de la misma ciudad para estudiar lo mismo y se aloja en la misma residencia... hasta el momento de bajarse del tren y darte cuenta de que estás ahí.
Afortunadamente todo fue según lo previsto y una chica estaba rondando la estación para recoger a los que llegábamos, y fue un gustazo poder dejar las maletas en el maletero y sentarse tranquilamente en el asiento. Entre zonas verdes, polígonos, edificios, campo y cosas varias, llegamos a Östra Standen, que es donde está la residencia (Strandparken). Allí el landlord nos recibe y nos da diversa información, cosas que necesitásemos y las llaves correspondientes, dejando el papeleo y demás para mañana. Me consulta si tengo alguna preferencia por las personas, pero todo era too much spanish o too much chinese, así que me pone junto a dos alemanas y un francés (el único al que he visto) y me da opción de cambiar la casa si no me encuentro cómoda por lo que sea. He tenido un buen rato de euforia entre el llegar a la casa, verla, soltar las cosas, y demás. A estas alturas ya pueden conmigo el aburrimiento y el cansancio del viaje.

Mañana quiero levantarme a medianamente buena hora para ver si averiguo como ir de aquí al centro, porque estamos junto a la playa y no sé cuál es el camino andando, pero me gustaría comprar comida y esas cosas básicas que ahora mismo me faltan (entre las que incluyo una bici de segunda mano, la superpoblación de bicicletas que hay aquí es impresionante), pero mañana es domingo y no sé si será buen día... así que creo que voy a dormir más de diez horitas y cuando despierte iré a preguntarle mis dudas al landlord.

Hasta aquí la apasionante historia de mi comienzo de Erasmus, porque no se me ocurre nada más y se me están cerrando los ojos de una forma casi vergonzosa. En otro momento, más y mejor.